¿Un partido estatal?... Peligro en sus propias entrañas

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Raúl Hernández Moreno

Como si haber perdido la gubernatura, 29 de las 43 alcaldías y 16 de los 22 distritos locales no fuese poco, ahora el Partido Revolucionario Institucional enfrenta el riesgo de una ruptura, ante la posibilidad de que surja un partido estatal en la entidad que estaría integrado por priistas.

Nos dicen que atrás de este intento, está Mauricio Cerda Galán quien tiene varios años promoviendo, sin éxito, la auto-crítica y la democracia en el PRI.

En principio la idea no suena mal, ante la cerrazón del PRI a democratizarse. Rehén de unos pocos, que además han demostrado incapacidad para dirigir, el PRI ha perdido presencia con los ciudadanos, con el paso de los años.

Basto que el PRI perdiera una elección para que paulatinamente surgieran priistas dispuestos a cambiar de piel partidista, con tal de conservar un trabajo. Lo vimos en Nuevo Laredo donde personajes que se jactaban de ser priistas de toda la vida, decidieron hacerse, los más canturosistas, y los menos panistas, con tal de conservar o obtener una chamba que les permita subsistir.

Y lo mismo vemos a nivel estatal. Muchos de los que fueron burócratas en el PRI, y se limitaban a votar por el PRI, de pronto les dio por participar en las actividades del PAN, para alejar el riesgo de que los despidan.

El problema de un partido estatal, contrario al partido en el gobierno, es que si los partidos opositores con registro tienen dificultades para realizar sus actividades cotidianas, por sus limitados recursos económicos, a pesar de tener el respaldo de las dirigencias nacionales, peor sería la situación a las que se enfrentaría una nueva organización para constituirse en partido.

La Ley de Partidos Políticos prevé que los partidos estatales cuenten con militantes en las dos terceras partes de los municipios de la entidad de que se trate, es decir, 29 en el caso de Tamaulipas, y que se reúna el 0.26 por ciento de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral que se utilizó en la última elección local, es decir, la del 2016.

Cumplir estos requisitos no será sencillo y una vez cubiertos, habrá qué ver cómo se organizan para ser un partido activo, lo cual obviamente cuesta dinero y cuesta en la medida que tanto se quiera ser activo. No dudamos que hay muchos priistas inconformes con su partido, pero de eso a que estén dispuestos a dejar al PRI, con todos sus inconvenientes, para irse a la aventura desconocida, hay mucha diferencia. Sería irse de Guatemala para entrar a Guetepeor.

En fin, suerte para quienes están inmersos en esta aventura, que si se llega a concretar, representará un golpe para el PRI, al restarle militantes.

El tricolor sigue sin reaccionar, a nueve meses de la estrepitosa derrota de junio de 2016. Los priistas siguen esperando señales del cielo, que nunca van a llegar. Lo mejor que pueden hacer es tomar el toro por los cuernos, reunirse dirigentes, grupos y militantes, y juntos tomar decisiones que contribuyan a sacar al partido del letargo en que se encuentra.

Fuente

Gobernador Premio Deporte

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